asignatura "problemas psicosociales en chile", universidad alberto hurtado

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jueves, 25 de septiembre de 2008

Discriminación y bullying: En búsqueda de aceptación de la diversidad en espacios escolares.



La discriminación como acto en contra de los valores y la dignidad de todo ser humano puede ser considerado un tipo de violencia, la que está tomando poco a poco un importantísimo lugar en nuestro país, en particular en el interior de los colegios y la que frecuentemente es calificada como “matonaje”. Hoy en día este fenómeno de la intolerancia en el ámbito escolar, es bien conocido como Bullying.

Sin embargo, no es algo por lo que no podamos hacer nada; una de las formas de enfrentarlos es por medio de una enseñanza democrática. Y justamente para ayudar a combatirlos, se lanzó una campaña nacional en el Centro cultural Palacio de la Moneda, el pasado 13 de agosto la cual lleva por nombre “Yo no discrimino”. Llevando a cabo talleres de conversación y discusión en donde padres, alumnos y personal de los establecimientos educativos participarán en debates sobre discriminación, en qué aspectos de la vida y su entorno ven manifestada la discriminación y cuales son las victimas que sufren a causa de las ofensas que propician la violencia al interior de la comunidad educacional. Dicho programa se implantará en los consejos escolares de enseñanza básica que se ubican a lo largo de todo el país (La tercera, 2008
).


Todo este asunto de la exclusión comienza porque tal como lo mencionamos en la introducción al tema de discriminación social, ésta se mide en términos estrictamente visuales. Se rechaza a un niño por ser gordito, por ser feo, caminar chueco, reírse muy fuerte, no ser muy hábil para los deportes, por ser el “perno”, etc. Se tornan situaciones conflictivas en donde se manifiesta claramente la presencia de alguien que supone poseer cierta superioridad gracias a la cual, se considera con facultad de ejercer poder sobre el más débil. Nuevamente volvemos al tema del poder y el reconocimiento como lo hablábamos en la discriminación de razas.

Algunos sociólogos han desarrollado investigaciones del tipo cuantitativas con el fin de evidenciar factores de riesgo que conllevan a una discriminación o violencia, mediante encuestas llamadas de “Victimización”. A partir de lo anterior se establece una correspondencia entre aquellos que se hacen declarar víctimas y aquellos que poseen “atributos susceptibles de acrecentar significativamente la posibilidad de transformarse en un blanco de violencia: como por ejemplo tener hoy en día entre 10 y 13 años, ser varón, estar en sexto o quinto año del colegio, tener padres extranjeros o divorciados, o un padre que no trabaja, haber repetido más de una vez, estar en un colegio cuyo clima escolar es malo y susceptible de dejar penetrar las influencias de un medio externo violento” (Guillote, A., 2003)

Hay que considerar también que estos hechos, como el burlarse de los compañeros, imponer sobrenombres, dar un par de manotazos, etc. Por muy simples que se vean en un principio, cabe la posibilidad de que terminen en tragedias, ya sea por parte del agresor al agredido, como por parte del mismo agredido; es decir, en un acto de intentar “recuperar” su dignidad, acuden a formas poco usuales, en un intento de convencerse, de que la imagen internalizada de inferioridad y pobre autoestima que los otros han creado sobre él, no es verdadera.

Cosas de estas, nos hacen pensar en cuan mal se está estructurando la educación chilena por estos días. Que existe poca tolerancia, porque desde un principio no se han inculcado valores de respeto por los pares (y por las personas en general) desde el mismo hogar y por supuesto en los establecimientos escolares. Existe un trasfondo con un sinfín de causas detrás de un acto discriminatorio y violento. Considero bastante paradojal que estas conductas se manifiesten fuertemente en lugares donde supuestamente se está velando por “educación”, que incluye no sólo la adquisición de nuevos conocimientos y “estrategias” para un buen desenvolvimiento a futuro en el mundo exterior (especialmente en el ámbito laboral); sino que también adquisición de herramientas para el desarrollo posterior en todo ámbito de la vida. Conteniendo claramente, las buenas relaciones interpersonales, la comunicación, la confianza, el respeto, y la aceptación del otro como un igual a mi.

Y aquí vemos la necesidad (como se decía anteriormente) de la educación democrática, tal como lo señala Neuser: “para que los jóvenes se formen sabiendo que hay que respetar las libertades y las diversidades. El profesor no debiera limitarse a hablar y los alumnos a escuchar, debieran preparar temas en conjunto y discutir las posiciones. Por eso, deberíamos comenzar por cambiar la formación de los educadores” (
Neuser, H., 2008).


REFERENCIAS

1. Guillotte, A. (2003). “Violencia y educación: incidentes, incivilidades y autoridad en el contexto escolar”. Buenos Aires: Amorrortu.
2. Taylor, Ch (1993). Multiculturalismo y "la política del reconocimiento". Mexico D.F.: Fondo de cultura económica.
3. Neuser, H (2008). Racismo, violencia y discriminación en los colegios. Consultado en septiembre, 24 de 2008 en http://www.universia.cl/portada/actualidad/noticia_actualidad.jsp?noticia=126814.
4. La tercera (2008). “Gobierno se comprometió a luchar contra la violencia escolar”. Consultado en septiembre, 24 de 2008 en http://www.latercera.cl/contenido/25_39418_9.shtml.